PRÉSTAMOS SEMANALES:

 

Investigación: 

La necesidad de un mercado específico de contar con una herramienta de crédito de relativamente poco monto, renovable permanentemente, que le permita equiparse para en enfrentar su actividad diaria.

Esta, generalmente es revender, producir o procesar algo con materia prima adquirida, caso restaurantes. kioscos, pequeños comercios de alimentos y similares con comercialización de productos habitualmente perecederos.

Proveer a un mercado que lo necesita, una herramienta de pago inmediato, de montos   acotados que permitan el giro comercial de todos los días.

 

Mercado Objetivo: 

Los usuarios. Comerciantes pequeños o medianos -caso algunos restaurantes- (y/o de   todo tipo de rubros) que realizan compras de forma diaria, cada 2 o 3 días o semanal.

Según su desarrollo financiero, se le irán agregando otros productos y se recategorizan   con más crédito.

 

Mercado Objetivo 2:  

Los proveedores. Mayoristas, distribuidores, mercados de abastecimiento que provean a los minoristas y funcionen diariamente. Igual que los anteriores, pueden tener más productos antes que el Mercado Objetivo 1 dada su categoría en la cadena comercial y, a su vez, pueden tener su esquema crediticio basado en la tarjeta Pactar original.

 

Producto: 

Tarjeta o Billetera virtual de compra en extremo atomizada con límites pequeños exclusiva para compra de   productos con elaboración y/o reventa inmediatas (kioscos, bares, comercios de frutas y hortalizas, restaurantes, etc.) – convenios con mercados de abasto, mayoristas, etc.

Montos según comercio.

 

Potencial productos: 

Seguros: Accidentes personales, Comercio, Automotor, otros

Otros créditos: créditos para mejora de instalaciones comerciales o crecimiento del emprendimiento.

 

Política: 

Microcrédito constante y permanente para actividades productivas y comercio que abastecen diariamente a la población.

Apoyo a la micro y mediana empresae

 

Muchos comercios del Gran Buenos Aires, trabajan hoy con la denominada “banca informal”. En muchos casos, ese esquema financiero hasta brinda un servicio delivery con el cual se lleva dinero a los comercios y a las 24 o 48 hs pasan a cobrarlo.

De esta forma, esos comercios tienen el importe que necesitan para su giro diario reponiendo la mercadería que venden, de forma casi unitaria.

 

La realidad de los mercados intermediarios de no proveerse con embalajes que contengan muchas unidades de un mismo producto por un lado y la versatilidad que adquirieron mayoristas y distribuidores al fraccionar las cajas y no vender por bulto cerrado, demuestra que la actividad comercial, hoy, pasa por el día a día.

 

Es en esa necesidad que los comercios, a veces, no tienen el dinero necesario para reponer determinados artículos en tiempo, forma y cantidad. De ahí la aparición de la banca informal cubriendo la financiación para el giro comercial del negocio.

 

Este espacio, como muchos otros, que aprovecha la banca informal para meterse en mercados que aparentemente no calificarían para determinados productos bancarios “formales” es el que debe analizarse y -sobre esa base- determinar qué hace la banca formal para ganarlo, mantenerlo e incrementarlo en su uso de productos bancarios formales.

 

Este panorama se comprueba en los derredores de la Capital Federal pero, salvando las distancias y las operatorias, la necesidad es la misma en toda la provincia y, por qué no, en todo el país.

 

Si a esto le sumamos la relación potencial con el Mercado Central, sería una muy buena herramienta que uniría a compradores de todo tipo (verdulerías, restaurantes, bares, etc.) que compran en ese mercado con una frecuencia de hasta 2 veces por semana (por ser elementos perecederos) encontraríamos un merado perfecto ya que es una HERRAMIENTA DE PAGO y CREDITO A LA VEZ (créditos cortos que se pagan 100% en el tiempo que tiene el comprador en colocar la mercadería y recuperar el monto por el que firmó su ticket de compra)

 

Una parte importante del mercado objetivo son pequeños restaurantes que, inclusive podrían descontar sus cupones de tarjetas de crédito (con los que cobrarían lo que ellos a su vez comercializan) como parte de pago de su liquidación permanente.

Este panorama se comprueba en los derredores de la Capital Federal pero, salvando las distancias y las operatorias, la necesidad es la misma en toda la provincia y, por qué no, en todo el país.

 

LOS USUARIOS ACEPTAN ESTE ESQUEMA PORQUE SIEMPRE ES PREFERIBLE UN CRÉDITO ALGO MÁS CARO PERO AGIL A UNO BARATO PERO IMPOSIBLE DE OBTENER.

 

  • Las compras que hicieran los usuarios de las tarjetas/billeteras serían siempre (y prácticamente) de contado.
  • Se obtendrían mejores costos que se trasladarían en mejores precios para los consumidores finales.
  • Todas las partes de la cadena comercial pagarían y cobrarían en tiempo y forma.
  • Se lograría la bancarización del sistema ya que la entidad intermediaria podría ser ente recaudador por retenciones y podría colocar otros productos a la misma cadena, entre otras cosas.
  • La tarjeta/billetera no puede utilizarse para otra cosa, lo cual hace que el objeto del dinero no se disperse y genere potenciales deudas ya que lo adquirido no es algo que sirva para producir. productivas y comercio que   abastecen diariamente a la población.