Llegar al mercado de los niños es sumamente interesante ya que permite infinidad de                                                                                                                    formas de acceder y de quedarse con ellos durante mucho tiempo y, por ende, pasar                                                                                                                      a la bancarización de forma individual apenas tengan edad para ello.

 

Los niños no piensan en términos de tasas, rendimiento, etc.

Saben que si juntan determinado monto de dinero se pueden comprar tal o cual cosa. Pero lo atractivo es la reacción que causa en ellos.

A medida que van poniendo dinero en su Caja de Ahorros ellos van viendo cómo se acumula, lo cual hace que comiencen a pensar en objetivos: "quiero llegar a juntar tanto dinero como para comprarme tal cosa".

Educados bien en la forma de relacionarse con el dinero y el modo de juntarlo, se genera una relación entre ellos y el dinero que luego, cuando estén en edad de estar bancarizados, va a rendir sus frutos.

 

Entonces, visto esto en la realidad ya que lo pusimos en práctica en muchas ciudades de Latinoamérica, primero el niño se encuentra de pronto con una cantidad de dinero que, prácticamente, no pensaba. El guardar en una caja hace que, a veces, no se tenga el control exacto de lo que hay dentro.

 

Es en ese momento en que el niño se da cuenta de lo que significa "guardar" y, por lo tanto, "tener" y, en segunda instancia, "tener para..."

Una vez que pasa esta etapa, ya comienzan los objetivos comentados: "juntando tanto durante tanto tiempo, puedo tener tanto para comprarme tal cosa".

Nuevamente, unido a una educación respecto de la relación con el dnero y cómo se gana, es una muy sólida base para la formación del joven y del posterior adulto.

 

En medio de todo esto, la entidad financiera puede realizar acciones en las que participen las escuelas y, por ejemplo, llegados a determinado nivel de ahorro (ya en cuentas bancarias) se les premia de diferentes formas.
Una que rindió muy buenos resultados fue la que podríamos denominar de "ahorro previo". Ellos, bajo el concepto ahorro juntaban para un viaje. Habiendo llegado a determinada cantidad en X tiempo, el banco colaboraba aportando X porcentaje de lo depositado y ayudaba a la realización del viaje. Se premiaba el ahorro.

Por supuesto la ventaja primordial era que el dinero estaba inmóvil y creciente durante mucho tiempo lo cual daba al Banco una relativa posibilidad de operar (sirve aquí la suma de depósitos de todas las escuelas involucradas).

 

Pero el inicio está en la Caja para Pintar, Armar y Ahorrar. En forma de juego, el niño se relaciona con el ahorro y, de ahí en más, todo lo que mencionamos y que podría extenderse infinitamente.

 

Ahora bien, a medida que se avanza en la edad del ahorrista, se van incorporando nuevas técnicas.

Por caso, a los más chicos se les da la Caja para Pintar, Armar y Ahorrar. Luego a los más grandes se los lleva a participar con aplicaciones en los celulares o sitios webs en las computadoras (si no usan teléfono celular).

En uno de los casos realizados en latinoamérica, se unió a este proyecto una compañía proveedora de telefonía celular.

Cada vez que los jóvenes cargaban créditos, la compañía aportaba un porcentaje en dinero en la cuenta del grupo cuyo objetivo era el viaje de egresados.

La ventaja era que muchos jóvenes cargaban sus celulares haciendo que el aporte de la compañía de comunicaciones terminara teniendo un importante peso en el resultado del monto que deseaban obtener esos jóvenes.

 

Paralelamente la compañía también trataba una campaña de RSE que le era muy útil y fidelizaba a sus clientes.

 

RENOVADA EN LOS AÑOS 80, RESURGE AHORA BAJO LA UTILIZACIÓN DE TECNOLOGÍAS QUE SE ADAPTAN A TODOS LOS MERCADOS Y SIRVEN PARA EL INICIO DE LA BANCARIZACIÓN.

 

Si bien esta propuesta fue diseñada en 1980 en la Argentina, es obvio que el concepto ahorro y el concepto caja, vienen desde la época de la tradicional Caja de Ahorro Postal. Prácticamente todos los niños y muchísimos adultos, tenían una.

 

Hoy, el concepto ahorro está desvirtuado por el uso de otras monedas o la baja oferta en tasas como para dejar el dinero depositado durante X tiempo (excepto, por lógica, en los esquemas de inversión que se dirigen a otros segmentos de mercado).

 

El ahorro iniciado desde la niñez es una muy fuerte arma tanto en la educación cuanto en la generación de buenas costumbres o en la relación de los menores con un futuro bancarizado.

No hay razón para que un menor no tenga una cuenta de ahorro (en algunos países ligada necesariamente a un mayor).

Por lo tanto, podemos hacer el siguiente desarrollo que explica las ventajas de este mercado.

Recuperando las "Cajas de Ahorro"
Entre los chicos, recuperando la cultura del ahorro bajo un sistema
moderno, entretenido y motivador.